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Categoría | Tipos de Cáncer, cáncer linfático Miércoles 01 Junio 2016

Cáncer linfático

Un linfoma es una proliferación maligna de linfocitos que son las células defensivas del sistema inmunitario, por lo general dentro de los ganglios linfáticos o de los nódulos, sin embargo en ocasiones afecta también a otros tejidos como el bazo y el hígado.

Este es un cáncer que se origina en el tejido linfático. Mientras el crecimiento de esta enfermedad realiza una merma en el funcionamiento del sistema inmunitario que podría ser más duro cuanto más se haya extendido la enfermedad. Así mismo, si la médula ósea se ha visto afectada podría producirse anemia u otros cambios en las células de la sangre.

Existen 2 tipos de cáncer que se originan en el sistema linfático, el primero es la enfermedad de Hodgkin y la segunda el linfoma no Hodgkin.

 

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Linfoma de Hodgkin

Un linfoma es un tumor maligno que se desarrolla en el sistema linfático. El sistema linfático forma parte del sistema inmunológico; entre los llamados órganos linfoides se encuentran por ejemplo los ganglios linfáticos, el bazo y las amígdalas. Los linfomas podrían aparecer en cualquier órgano con tejido linfático; la enfermedad de Hodgkin, sin embargo, se inicia prácticamente siempre en los ganglios linfáticos. El linfoma de Hodgkin también llamado enfermedad de Hodgkin es un tipo de cáncer que está incluido en el grupo de los linfomas malignos. En esta clasificación también se incluye el linfoma no Hodgkin.

Las células del tejido linfático, de las que descienden todos los linfomas de Hodgkin, se les conocen como linfocitos. Los linfocitos son un tipo de glóbulos blancos que intervienen en las defensas inmunitarias.

Linfoma no Hodgking

El linfoma no Hodgkin corresponde al igual que el linfoma Hodgkin al grupo de linfomas malignos. Por definición, todos aquellos linfomas malignos que no son el linfoma Hodgkin se les denomina como linfoma no Hodgkin. Esto quiere decir que todos los linfomas malignos en los que no se dan las células cancerígenas propias del linfoma Hodgkin pertenecen al linfoma no Hodgkin. Sólo es posible diferenciarlos a través de un estudio histológico.

El linfoma no Hodgkin se inicia en las células del tejido linfoide: en los conocidos como linfocitos. Estas células corresponden al grupo de los glóbulos blancos y son responsables de la defensa del sistema inmunitario. Existen dos tipos diferentes de linfocitos que desarrollan labores distintas en el sistema inmunitario: linfocitos T y los linfocitos B. Un linfoma no Hodgkin es en el 90% de los casos un linfoma de los linfocitos B y en el 10% de los casos de los linfocitos T. Dependiendo de cómo sea de maligno, cuáles son sus características histológicas y a qué velocidad se extiende, se tratará de un tumor leve o agresivo.

¿Cómo se ocasiona el Cáncer Linfático?

Hasta la actualidad no se conocen las causas que desatan un linfoma, salvo en algunas ocasiones en los que se asocia con una infección originada por bacterias como helicobacter pylori y borrelia o por virus como el Epstein-Barr.

Los expertos vinculan también el linfoma a factores como los insecticidas, las radiaciones ionizantes y los tintes del cabello, sin que se hayan podido extraer evidencias concluyentes.

Enfermedad de Hodgkin

Hasta el momento no se conocen las causas que desatan el linfoma de Hodgkin. Se supone, que existe un vínculo con determinadas infecciones víricas, ya que en casi el 40% al 60% de los pacientes se detecta la presencia del virus de Epstein-Barr. Así mismo los pacientes que sufren la enfermedad del SIDA desarrollan muchas veces un linfoma de Hodgkin, lo que parece reconfirmar la idea de que las infecciones víricas o una inmunodeficiencia favorecen su desarrollo.

La enfermedad de Hodgkin se inicia a partir de células anormales degeneradas del sistema linfático. Desde el punto de vista bioquímico, como posibles factores de la alteración de las células se contemplan, la activación de genes cancerosos también denominados oncogenes celulares y la pérdida de genes que evitan el desarrollo de cánceres. Puesto que en algunas ocasiones aisladas el linfoma de Hodgkin se presenta con mayor repetición dentro de una misma familia, los factores hereditarios también pueden participar en su crecimiento.

Linfoma no Hodgking

Aún no se conocen las causas del linfoma no Hodgkin. Pero existen diversos factores que elevan el riesgo de padecer linfoma no Hodgkin, los factores de riesgo son:

Determinadas infecciones virales:

  • Daños del genoma: Ciertos linfomas no Hodgkin son ocasionados por daños en el material genético que se podrían originar a lo largo del curso de la vida en los cromosomas. Un factor posible de daño en el ADN es la exposición a la radiación radiactiva.
  • El virus de Epstein-Barr: Las infecciones con este agente patógeno bien podrían ocasionar el linfoma de alto grado conocido como linfoma de Burkitt.
  • VIH: Las personas infectadas que se encuentran en un estado avanzado del VIH, el riesgo de sufrir linfoma no Hodgkin es bastante extraño.
  • La infección con Helicobacter pylori: Si la mucosa gástrica sufre inflamación crónica debido a esta bacteria se da un elevado riesgo de desencadenar un linfoma maligno del tejido linfoide.
  • Sustancias químicas: Algunas de estas sustancias como el benceno y otros disolventes orgánicos, como los insecticidas, los fungicidas y los pesticidas, podrían colaborar al desarrollo de un linfoma no Hodgkin.
  • El tabaco: Así como en el resto de cánceres, así mismo ocurre en el linfoma no Hodgkin que las personas que fuman tienen un riesgo elevado de enfermarse que las personas que no fuman.
  • La vejez: Por lo general, conforme pasan los años incrementa el riesgo de linfoma no Hodgkin. La edad media en hombres en la que se desarrolla el cáncer es alrededor de los 66 años de edad, mientras que en las mujeres es alrededor de los 70.

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Síntomas del Cáncer Linfático

Generalmente los linfomas se muestran como ganglios linfáticos incrementados de tamaño que, cuando brotan en zonas accesibles como en la ingle, las axilas o en el cuello, se podrían palpar evidenciando su tamaño incrementado. Estos bultos no suelen ser dolorosos. Cuando se manifiestan en zonas menos accesibles como por ejemplo en el abdomen podrían pasar desapercibidos, por lo que el diagnóstico es aún mucho más difícil y sólo se obtiene cuando se presentan otros síntomas que exige a realizar estudios más completos. Estos síntomas bien podrían ser fiebre superior a los 38 grados, abundante sudoración nocturna hasta llegar al punto de empapar la ropa y pérdida inexplicable de peso. Asimismo, los pacientes podrían experimentar otras manifestaciones locales como agrandamiento del bazo, lo que se conoce como esplenomegalia.

Síntomas de la Enfermedad de Hodgkin

El único síntoma que por lo general manifiesta es la presencia de ganglios linfáticos inflamados pero sin dolor. A menudo, en la enfermedad de Hodgkin se ven afectados los ganglios de las siguientes regiones anatómicas: axilas, zona lateral del cuello, en la ingle, mediastino que está situado en el tórax, entre los pulmones. El linfoma de Hodgkin es una enfermedad maligna de evolución paulatina que por lo general no suele causar síntomas.

Lo más común es que los ganglios linfáticos de la zona del cuello sean los primeros en ser afectados. Además de la inflamación de los ganglios, el linfoma de Hodgkin puede comenzar síntomas generales tales como: sudoración nocturna, fiebre, pérdida de peso injustificado, debilidad general y tos durante más de dos semanas.

La enfermedad de Hodgkin suele extenderse desde los ganglios afectados originalmente hasta otros ganglios linfáticos y el bazo. En estados avanzados de la enfermedad, este tipo de linfoma podría diseminarse a través de los vasos sanguíneos a órganos no linfoides como por ejemplo: los huesos o el hígado. De esta forma, la enfermedad de Hodgkin podría comprometer prácticamente a todos los órganos del cuerpo. Como consecuencia de ello el paciente podría presentar los siguientes síntomas: hepatomegalia y esplenomegalia, infiltraciones dolorosas del esqueleto posiblemente acompañadas de los siguientes síntomas: fracturas óseas, síntomas neurológicos como por ejemplo parálisis o parestesia derivados de la compresión de la médula espinal, infiltración de la médula ósea con disminución de la hematopoyesis.

Síntomas del Linfoma no Hodgkin

El linfoma no Hodgkin podría presentar diferentes síntomas o signos, aunque éstos dependen del lugar donde se encuentre el linfoma. La rapidez con la que aparecen las molestias en el linfoma no Hodgkin depende de lo maligno que pueda ser éste:

El linfoma no Hodgkin indolente también conocido como de bajo grado se desarrolla lentamente, mientras que un linfoma no Hodgkin agresivo, es decir, de alto grado se extiende velozmente y se hace notorio bastante pronto.

El síntoma principal del linfoma no Hodgking es la inflamación sin dolor de los ganglios linfáticos. Asimismo, el linfoma no Hodgking, dependiendo de la zona del cuerpo que ha sido afectada, podría causar los siguientes síntomas o signos: fastidio a consecuencia del estrechamiento y el desplazamiento de las vías respiratorias superiores y congestión venosa de la garganta, fallo del nervio craneal cuando afecta al sistema nervioso central y dolor de cabeza, dolor abdominal y trastornos del tracto gastrointestinal si se trata de un linfoma del abdomen.

Asimismo, se pueden dar otros signos o síntomas como la inflamación del bazo o el hígado. Entonces ahí el linfoma no Hodgkin podría presentar síntomas generales como: pérdida de peso, fiebre sin motivo aparente, sudoración nocturna, cansancio y debilidad.

 

Tratamiento del Cáncer Linfático

Es de suma importancia realizarse un diagnóstico preciso y un buen estudio de extensión de la enfermedad, el cual permitirá tener todos los datos necesarios para elegir el tratamiento más adecuado. Hasta el momento es cada vez mayor el conocimiento de los linfomas, así como la investigación con nuevas moléculas y otras modalidades terapéuticas que ofrecen expectativas alentadoras.

Los tratamientos más usados son los siguientes: La quimioterapia convencional es una opción, otra es la combinación de la quimioterapia junto con la radioterapia, otra opción es el trasplante hematopoyético y agentes alquilantes, estas atacan de inmediato al ADN para evitar la reproducción de las células cancerosas.

Pero una vez concluido el tratamiento, pueden presentarse tres escenarios:

  • El paciente es refractario: esto quiere decir que el tratamiento no funciona y el enfermo debe pasar a un tratamiento de rescate.
  • El paciente produce una respuesta parcial al tratamiento.
  • El paciente presenta una respuesta total al tratamiento.

¿Cómo se previene el Cáncer Linfático?

En la actualidad no se conoce cómo prevenir el crecimiento de un linfoma. Los especialistas concuerdan en recalcar en que llevar un estilo de vida sano y saludable bien puede aminorar el riesgo de padecer este tipo de cáncer, sin embargo no se ha podido establecer un vínculo directo. A menudo, los especialistas recomiendan evitar el tabaquismo, la obesidad y los factores de riesgo cardiovascular, si bien no tanto porque estos factores podrían prevenir la aparición de un linfoma, sino porque, en caso de crecimiento, un paciente sin comorbilidades tiene más probabilidades de éxito de superar un tratamiento tan agresivo como la quimioterapia.

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