Tu lucha, mi lucha

Te acompañamos en cada momento de tu vida y te ayudamos a cuidar tu salud.

x

Comida chatarra: ¿Qué nos lleva a consumirla con frecuencia?

Dra. Denisse Bretel M.

Médico graduada de la Universidad Nuestra Señora de La Paz, especializado en cirugía oncológica general con mención en tumores mixtos y mama en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN)

octubre 21, 2019 5 min lectura

Pizza, hamburguesa, papas fritas, snacks, pollo a la brasa, pollo broaster… la lista de comida rápida es extensa. ¿Quién no han comida más de uno de estos productos más de una vez? De hecho, ¿a quién no le gusta la comida rápida? Con seguridad, con tan solo leer, ya se te ha provocado una de esas opciones.

Por diversas razones, las personas somos cada vez más propensas a elegir una pizza o una donuts en lugar de un plato tradicional mucho más nutritivo y saludable. ¿Te has preguntado por qué?

En este artículo, abordaremos las razones por las cuales nos gusta tanto la comida rápida (o chatarra). Para ello, analizaremos los factores biológicos, culturales y sociales propuestos por Elvira Sandoval Bosch, profesora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM1.

 

1. Factores biológicos

Este factor está relacionado con los efectos en el organismo que produce la comida chatarra y que nos llevan a querer comer más.

En general, la comida chatarra produce una sensación de bienestar y saciedad debido a que estimula la producción de dopamina. Este es un neurotransmisor que produce placer, relajación y bienestar. Por esta razón, a menudo las personas se inclinan a consumir comida chatarra cuando sienten ansiedad o estrés.

De hecho, por mucho tiempo se ha relacionado el estrés con una dieta pobre. Las personas tienden a comer en exceso alimentos altos en grasa, azúcar y calorías en circunstancias estresantes. Estos hábitos inducidos por el estrés fueron comprobados en una investigación realizada en la Universidad de Gante, en Bélgica2. Esta investigación tenía como fin descubrir la relación entre el estrés causado por los exámenes y el cambio en la calidad de la dieta. A través de una encuesta a 232 alumnos realizada antes y durante el periodo de evaluaciones, los investigadores descubrieron que aquellas personas que comen en respuesta a emociones negativas o por el olor de la comida, entre otros, tienen mayor riesgo de tomar decisiones alimenticias poco saludables en tiempos de estrés.comida-chatarra

2. Factores culturales

De acuerdo con la académica Elvira Sandoval Bosch, este factor está relacionado con la costumbre, es decir, la forma de vida que tiene una persona o una familia.

Muchas personas han adoptado el hábito de consumir comida chatarra al menos 3 veces a la semana. En caso de una familia con hijos, esto puede ser más perjudicial, ya que los padres extienden el hábito de comer comida rápida a sus hijos con facilidad, debido a que estos desarrollan sus preferencias dietéticas a una edad temprana.

Una investigación realizada en el 2007 y publicada en Public Health Nutrition3, que buscaba establecer la potencial influencia de los padres en la conducta alimenticia de los hijos, halló que mientras más frecuente sea la compra de comida rápida para el almuerzo o la cena familiar, menor será la cantidad de comida nutritiva en casa. Asimismo, algunas estadísticas relacionadas que obtuvo la investigación señalan que la cantidad de vegetales servidos en el almuerzo eran mucho mayores en familias que consumían entre 1-2 comidas rápidas a la semana que las familias que consumían 3 o más veces comida rápida a la semana.

pizza-en-familia

Otro factor cultural es el estilo de vida sedentario de las personas, que indica el poco deseo de movilizarse y hacer alguna actividad física. Estas personas prefieren ordenar comida chatarra, ya que es la más rápida y fácil de obtener. Además, hacen el pedido a través internet con tal de no salir de casa. Por lo tanto, la comida rápida se complementa bien con el sedentarismo.

3. Factores sociales

Este factor, afirma Sandoval Bosch, está relacionado con la publicidad y los mecanismos de persuasión que utilizan las empresas que producen este tipo de comida, así como la gran cantidad de locales de comida rápida existentes en la ciudad.

La publicidad de comida chatarra está en todos lados: en televisión, revistas, periódicos, en las calles y en internet. Tienen el objetivo de atraer nuevos clientes y, en particular, potenciales futuros consumidores. Por eso, los niños son el público objetivo favorito, ya que son más fáciles de influenciar con la publicidad y otros mecanismos, como empaques atractivos, juguetes gratis y juegos infantiles en los restaurantes.

Otra de las causas por las cuales las personas comen más comida rápida es que son más fáciles de conseguir. No solo se trata de que la comida rápida puede ordenarse por internet con facilidad, sino que en la calle existen más locales de comida rápida que de comida tradicional. Una investigación del 20134 concluyó que las personas tendrían más probabilidades de consumir alimentos poco nutritivos a causa de los patrones locales de disponibilidad de comida. Así, la concentración de restaurantes de comida rápida daría lugar a personas que consumen más estos productos.

comida-chatarra-hamburguesa

La comida rápida y el cáncer 

La comida rápida se caracteriza por ser altos en grasa, con azúcares de fácil y rápida absorción, e incluso, altos en sodio y bajos en fibra. Por eso, tienen un contenido nutricional muy bajo, y su consumo excesivo puede provocar diversas enfermedades y problemas, como el sobrepeso y obesidad. Se sabe que el exceso de peso es un factor de riesgo del cáncer. En Oncosalud abordamos esta relación en nuestro artículo A mayor peso, mayor riesgo de cáncer. No dejes de leerlo, ya descubrirás, al mismo tiempo, la importancia de mantener un peso ideal.

 

afiliate programa oncologico

Referencias:

1. Olguín M., Rojas D. ¿Por qué nos gusta la comida chatarra? UNAM Global. Recuperado de: http://www.unamglobal.unam.mx/?p=31656

2. Nathalie Michels et al (2019) Dietary changes and its psychosocial moderators during the university examination period, European Journal of Nutrition

3. Boutelle, K., Fulkerson, J., Neumark-Sztainer, D., Story, M., & French, S. (2007). Fast food for family meals: Relationships with parent and adolescent food intake, home food availability and weight status. Public Health Nutrition, 10(1), 16-23. 

4. Kruger, D. J., Greenberg, E., Murphy, J. B., DiFazio, L. A., & Youra, K. R. (2014). Local Concentration of Fast-Food Outlets is Associated with Poor Nutrition and Obesity. American Journal of Health Promotion, 28(5), 340–343.

Tu lucha, mi lucha

 

Suscríbete gratuitamente a nuestro boletín y recibe recomendaciones
de prevención, tratamientos, alimentación y señales de riesgo del cáncer
.