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Cáncer de tiroides

Dr. Manuel Villarán

Gerente de Proyectos Médicos.

febrero 9, 2020 8 min lectura

La tiroides es un órgano que se encuentra en la base de la garganta. Se encarga de producir hormonas que ayudan a controlar el peso, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura del cuerpo.

Para que pueda darse esta producción de hormonas, la tiroides hace uso de yodo, el cual es un mineral que se encuentra solo en algunos alimentos y en la sal yodada. Esta enfermedad se desarrolla en la glándula del tiroideo, dando origen al cáncer de tiroides.

Existen cuatro tipos principales de cáncer de tiroides. El más frecuente es el papilar; los otros son el medular, el anaplásico y el folicular.

Tipos de cáncer de tiroides

1. Cáncer papilar de tiroides

Es el tipo más común de cáncer de tiroides. Alrededor del 80 % por ciento de pacientes con cáncer de tiroides tienen este tipo de cáncer, el cual crece de manera lenta y suele, por lo general, esparcirse a los nódulos linfáticos en el cuello. No es muy habitual que se extienda a los huesos o a los pulmones.

En pacientes jóvenes, si se llega a descubrir el cáncer cuando el tumor es pequeño y se limita a la tiroides, las posibilidades de que se curen son bastante altas, de casi el 100 %. A menudo, puede atacar a los hombres; sin embargo, las mujeres son afectadas con el doble de frecuencia. El paciente típico tiene entre 30 y 50 años.

2. Cáncer folicular de tiroides

El cáncer folicular es el segundo tipo más frecuente. Se estima que son alrededor del 10 al 15 % de los casos. Este tipo de cáncer casi nunca llega a los ganglios linfáticos; sin embargo, algunas veces se extiende a los huesos o pulmones.

El paciente típico oscila entre los 40 y 60 años de edad y afecta a los hombres; no obstante, a las mujeres afecta con el doble de frecuencia. En pacientes jóvenes, si se llega a descubrir cuando el tumor es pequeño y se limita a la tiroides, las posibilidades de que se curen son elevadas, de casi el 95 %. Este porcentaje es un poco menor en personas mayores.

3. Cáncer medular de tiroides

Este tipo de cáncer podría ser hereditario y es necesario evaluar a otros familiares para determinar si corren el riesgo de tenerlo. El cáncer medular es mucho menos usual; se da casi en el 5 % de los casos.

Por lo general, la tasa de supervivencia, luego de 10 años, es alrededor del 90 % cuando este mal se limita a la glándula tiroides; del 70 % cuando se ha propagado a los ganglios linfáticos en el cuello; y del 20 % cuando se ha extendido a puntos distantes, como el cerebro, los huesos y el hígado.

4. Cáncer anaplásico de tiroides

Afecta a más hombres que mujeres y especialmente a personas mayores de 65 años. Es muy poco habitual en pacientes jóvenes. El cáncer anaplásico de tiroides es el menos frecuente; se presenta en alrededor del 1 % a 2 % de los casos, y es el tipo de cáncer de tiroides más agresivo.

Es normal que el cáncer vuelva a presentarse luego del tratamiento y hay pocas probabilidades de sobrevivir más de seis a doce meses.

¿Cómo se ocasiona el cáncer de tiroides?

De igual forma que en otras enfermedades, las causas del cáncer de tiroides no han sido completamente descubiertas. Sin embargo, se conocen algunos factores que podrían favorecer su aparición. Por ejemplo, en regiones donde haya una carencia de yodo, el riesgo de contraer este tipo de cáncer es mucho más elevado.

Las radiaciones ionizantes también podrían participar en el brote de un carcinoma de tiroides. Por esta razón, las personas y, en especial, los niños que han estado expuestos a dosis elevadas de radiación debido a una catástrofe nuclear están mucho más propensos a desarrollar este mal.

Entre las enfermedades previas que pueden incluir un riesgo elevado de padecer cáncer de tiroides se encuentran el bocio y el adenoma benigno de tiroides. El bocio se da, sobre todo, en personas menores de 50 años de edad. 

También la predisposición a padecer cáncer de tiroides podría ser genética. El carcinoma medular de tiroides aparece básicamente dentro del llamado síndrome de MEN. Este síndrome se caracteriza por desarrollar varios tumores en distintas glándulas endocrinas y, sobre todo, en adultos jóvenes.

Además del carcinoma medular de tiroides, las personas afectadas sufren, por lo general, de tumores de las glándulas suprarrenales y de las glándulas paratiroides.

Es recomendable que la familia del paciente se someta a exámenes médicos para poder descubrir un posible defecto genético, si lo hubiese, del cromosoma 11, el cual es el causante de la enfermedad. También es importante que realicen pruebas periódicas de detección.

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Síntomas del cáncer de tiroides

Los síntomas del cáncer tiroideo dependen del tipo de cáncer y etapa. En un comienzo, esta enfermedad no presentará síntomas, pero a medida que el tumor aumenta de tamaño, es muy probable que se manifiesten.

Los pacientes notarán un nódulo en la tiroides que se irá agrandando con el paso del tiempo y que, al hacer presión en la tráquea o en el esófago, dificultará en ocasiones la deglución y la respiración.

Al inicio de esta enfermedad, el cáncer de tiroides es silencioso, por lo que los pacientes no son, en lo absoluto, conscientes de este mal. Las molestias empezarán a aparecer a medida que el tumor aumente de tamaño.

Si el cáncer de tiroides lastima al nervio laringeo recurrente, podría manifestarse ronquera debido a la parálisis de las cuerdas vocales. También podría originarse el síndrome de Horner, caracterizado por el hundimiento del globo ocular, la contracción de la pupila y la caída del párpado superior en el lado afectado, aunque es una manifestación clínica excepcional.

En el caso de que el cáncer de tiroides llegue a invadir los ganglios linfáticos del cuello, estos estarán inflamados, también duros y adheridos al tejido circundante. Por tal motivo, resultará complicado desplazarlos en el tejido.

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Tratamiento del cáncer de tiroides

Todos los pacientes que sufran este mal tienen que tomar de por vida unas pastillas de hormona tiroidea, esto evitara que el cáncer reaparezca. A menudo, el cáncer de tiroides se trata con una cirugía en la cual se extirpará toda la glándula de tiroideo. De igual forma, se podría realizar una radioterapia, después o antes de la operación.

El tratamiento de cáncer de tiroides podría variar según el tipo de cáncer y su estado de propagación. Las diferentes opciones de tratamiento incluyen:

  • Cirugía. Se extirpa parte o toda la tiroides y cualquier ganglio linfático anormal. Algunos cirujanos, además, extirpan los nódulos linfáticos cercanos, incluso si no parecen ser anormales. Luego de la cirugía es probable que tenga que tomar hormona tiroidea el resto de su vida para sustituir la que deja de fabricar la glándula.
  • Terapia de yodo radioactivo. Se basa en ingerir una pequeña cantidad de yodo radioactivo para eliminar el tejido tiroideo que no ha sido extirpado con la cirugía. Este tratamiento se emplea igualmente con el cáncer de tiroides que se ha extendido a los ganglios linfáticos y a otras partes del cuerpo.
  • Irradiación externa. Para acabar con las células cancerosas y disminuir el tamaño de los tumores, se dirige irradiación a los ganglios desde una fuente externa al cuerpo. Este tratamiento es menos habitual; sin embargo, algunas personas podrían beneficiarse de él, principalmente las que tienen cáncer avanzado y es imposible operarlas.
  • Quimioterapia. Se trata del uso de medicamentos para tratar de eliminar las células cancerosas. La quimioterapia podría ser favorable para los pacientes que tienen cáncer anaplástico de la tiroides. En casos pocos usuales se utiliza para tratar otros tipos de cáncer de tiroides, excepto en pruebas clínicas para etapas avanzadas de cáncer.
  • Terapia dirigida. Los investigadores han empezado a desarrollar medicamentos nuevos que atacan los cambios en el interior de las células que ocasionan que se tornen cancerosas. Estos medicamentos atacan a uno o más blancos específicos en las células cancerosas.
  • Tratamiento de hormona tiroidea. Luego de una tiroidectomía, el cuerpo ya no podría fabricar la hormona tiroidea que necesita, por lo que los pacientes tienen que tomar pastillas para sustituir la pérdida de la hormona natural.

Tomar a diario pastillas de hormona tiroidea podría tener dos propósitos. Por un lado, ayudar a mantener el metabolismo normal del cuerpo mediante el reemplazo de la hormona tiroidea ausente luego de la cirugía. Por otro, puede ayudar a detener el crecimiento de cualquier célula cancerosa remanente. 

¿Cómo se previene el cáncer de tiroides?

Un gran número de pacientes con cáncer de tiroides no han tenido factores de riesgo que se conozcan. Por tal motivo, no es posible poder prevenir la mayoría de los casos de este mal.

La presencia a la radiación, básicamente en la infancia, es un factor de alto riesgo conocido para el cáncer de tiroides. Debido a esto, los especialistas ya no hacen uso de la radiación para tratar enfermedades menos graves.

Los estudios que se realizan por imágenes, tal como las tomografías computarizadas y las radiografías, también exponen a los niños a radiación, aunque a dosis mucho más bajas. Por lo tanto, no está claro cuánto pueden incrementar estos estudios el riesgo de cáncer de tiroides u otros cánceres. Si existe un aumento en el riesgo, este posiblemente sea pequeño.

Sin embargo, por cuestión de seguridad, los niños no deberían someterse a estos estudios a menos que sea absolutamente necesario. Cuando estos estudios son necesarios, se debería utilizar la dosis más baja de radiación que provea una imagen clara.

De igual forma, se puede realizar pruebas de sangre con el fin de saber si existen las mutaciones genéticas halladas en el cáncer medular de tiroides familiar. Debido a esto, gran parte de los casos de cáncer medular de tiroides podrían llegar a prevenirse o tratarse a tiempo por medio de la extirpación de la glándula de tiroides.

Una vez que se haya diagnosticado la enfermedad en un familiar, se podrían realizar las pruebas necesarias para el gen mutado a los demás miembros de la familia. La extirpación de la glándula tiroides en niños que tienen el gen anormal posiblemente prevendrá un cáncer que, de lo contrario, puede ser mortal.

Si usted tiene antecedentes familiares de cáncer medular de tiroides, es importante que consulte con un especialista que esté familiarizado con los últimos avances en la asesoría genética y en las pruebas genéticas para este mal.

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Referencias:

Haugen, B. R. et al (2016). "2015 American Thyroid Association Management Guidelines for Adult Patients with Thyroid Nodules and Differentiated Thyroid Cancer: The American Thyroid Association Guidelines Task Force on Thyroid Nodules and Differentiated Thyroid Cancer". Thyroid. Jan. 26 (1):1-133. Recuperado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26462967

Tufano, R. P. et al (2015). "Management of recurrent/persistent nodal disease in patients with differentiated thyroid cancer: a critical review of the risks and benefits of surgical intervention versus active surveillance". Thyroid. Jan. 25(1):15-27. Recuperado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25246079

Davies, L. y Welch, H. G (2014). "Current thyroid cancer trends in the United States". JAMA Otolaryngology. Head Neck Surgery. Apr. 140 (4):317-22. ‌Recuperado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24557566

Morris, L. G. et al (2013). "The increasing incidence of thyroid cancer: the influence of access to care". Thyroid. Jul. 23(7):885-91. Recuperado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3704124/

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