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Cáncer de esófago

Dr. Manuel Villarán

Gerente de Proyectos Médicos.

febrero 9, 2020 7 min lectura

Es importante primero conocer sobre el conducto muscular del aparato digestivo. El esófago es un conducto musculoso que tiene forma de membrana. Este tiene la función de transportar los alimentos desde la boca hasta el estómago. El esófago se divide en tres secciones:

  • Sección del cuello. Se encuentra en la parte superior del esófago en el cuello, desde la laringe hasta la entrada del tórax.
  • Sección del tórax. Se ubica en la posición media desde la entrada en el tórax hasta la altura de la bifurcación de la tráquea.
  • Sección del abdomen. Está ubicada en la parte inferior, desde la bifurcación de la tráquea hasta la entrada al estómago.

El cáncer esofágico, también llamado cáncer de esófago, se origina en la capa más interna en la mucosa y crece hacia fuera a través de la submucosa y la capa muscular. Dos tipos de células pueden cubrir el esófago y pueden formarse dos tipos principales de cáncer de esófago:

  • Carcinoma de células escamosas. El esófago está comúnmente cubierto con células escamosas. Al cáncer que ve su inicio en estas células se le llama carcinoma de células escamosas, el cual puede ocurrir en cualquier sección o lugar a lo largo del esófago. Estos cánceres constituyen menos de la mitad de los cánceres esofágicos.
  • Adenocarcinoma. Se inicia en las células glandulares. Antes de que pueda desarrollarse un adenocarcinoma, las células glandulares tienen que sustituir un área de las células escamosas. Los adenocarcinomas que se originan en el área donde el esófago se une al estómago suelen comportarse como cánceres de esófago y deben tratarse como tal.
  • Cánceres poco comunes. Existen otros tipos de cáncer que también pueden comenzar en el esófago, incluyendo sarcomas, melanomas y linfomas. Sin embargo, estos cánceres se presentan en muy pocas ocasiones.

¿Cómo se ocasiona el cáncer de esófago?

Las causas precisas del cáncer de esófago no han sido hasta el momento completamente aclaradas. Existen algunos factores que bien pueden elevar el riesgo de cáncer; entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Defectos de nacimiento del esófago o modificaciones adquiridas que pueden ser por cicatrices.
  • Consumo de alcohol y tabaco.
  • Nitrosamina.
  • Síndrome de Barrett.

El tabaco y el alcohol pueden llegar a ser los factores de riesgo más importantes, ya que combinados aumentan considerablemente el riesgo de padecer cáncer de esófago.

Otra de las causas del cáncer de esófago son las sustancias cancerígenas que contienen los alimentos, como la nitrosamina. Estas se forman cuando alimentos salados están expuestos a elevadas temperaturas, al asarlos o freírlos. Por ejemplo, al calentar pescado salado, bebidas y comidas muy calientes.

Sin embargo, las nitrosaminas también pueden llegar a formarse en el estómago a partir de alimentos especialmente ricos en nitratos, como las lechugas y las espinacas.

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Síntomas del cáncer de esófago

Los síntomas pueden variar según la fase en que se encuentre el cáncer. En las fases tempranas de esta enfermedad, el cáncer de esófago no llega a producir ningún tipo de síntoma, por lo que el diagnóstico es, por lo general, accidental. Es decir, se diagnostica por pruebas realizadas para investigar otros problemas de salud.

En la mayoría de los casos, el cáncer de esófago se diagnostica cuando los síntomas obligan al paciente a acudir al médico. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Disfagia. El paciente tendrá dificultad para ingerir alimentos sólidos como el pan y la carne, por lo que se produce un cambio total de los hábitos alimentarios y se pasa a una dieta líquida. Según progrese la enfermedad, será también para líquidos, incluso para la saliva. La disfagia es el síntoma más usual del cáncer de esófago.
  • Pérdida de peso. Gran parte de los pacientes con cáncer de esófago tienden a perder peso. A menudo es debido a lo complicado que es alimentarse adecuadamente, además de producirse cambios en el metabolismo y pérdida de apetito.
  • Dolor retroesternal. Si aparece en un paciente con cáncer de esófago, a menudo es un signo algo tardío que nos revelará la presencia de un tumor de gran tamaño. No es un síntoma muy común ni específico, puesto que también podría aparecer en procesos benignos como el reflujo gastroesofágico.
  • Otros síntomas. Cuando el tumor llega a alcanzar otras estructuras muy cercanas al esófago puede aparecer disfonía; es decir, ronquera, hipo o tos.

Si usted presenta cualquiera de los síntomas mencionados, no dude en acudir a un médico para que realice las pruebas necesarias y pueda hacer un diagnóstico cuanto antes. Recuerde que estos síntomas también pueden aparecer asociados a enfermedades benignas.

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Tratamiento del cáncer de esófago

Luego de encontrar y de clasificar el cáncer de esófago, es sumamente importante que dedique tiempo para poder pensar sobre sus opciones. Usted tendrá que comparar los beneficios de cada opción de tratamiento con los posibles efectos secundarios y riesgos.

Al seleccionar un plan de tratamiento, dos de los factores primordiales que hay que considerar son la etapa (extensión) del cáncer y su salud general. Las opciones principales de tratamiento contra el cáncer de esófago son las siguientes:

  • Cirugía. Para algunos cánceres en etapas más tempranas, se puede utilizar cirugía para tratar de remover el cáncer y algo del tejido normal circundante. En algunas ocasiones, se puede combinar con otros tratamientos como radioterapia, quimioterapia o ambas.
  • Radiación. Se usa radiación con elevada energía para eliminar las células cancerosas. Por lo general, se combina con otros tipos de tratamiento, como cirugía, quimioterapia o ambas, para tratar el cáncer de esófago. Existen dos tipos principales de radioterapia: interna y de rayos externos.
  • Quimioterapia. Por sí misma, rara vez cura el cáncer de esófago. A menudo, se administra con la radioterapia antes de la cirugía. Esto puede llegar a reducir la posibilidad de que el cáncer regrese y, de esta manera, ayuda a los pacientes a vivir por más tiempo que cuando solo se utiliza la cirugía.
  • Terapia dirigida. Los medicamentos empleados difieren a los utilizados en la quimioterapia convencional. Algunas veces funcionan cuando los medicamentos convencionales de quimioterapia no son eficaces y presentan distintos efectos secundarios y menos graves.
  • Tratamientos endoscópicos. Se realizan al pasar un endoscopio. Algunos se utilizan para tratar de curar cánceres en etapas más tempranas, o incluso para prevenir que se originen al tratar el esófago de Barrett o la displasia. Otros se usan para ayudar a aliviar síntomas de los cánceres de esófago más avanzados que no se pueden remover.

Cuando no es posible extirpar todo el cáncer, puede emplearse algunos de estos tratamientos de forma paliativa. El tratamiento paliativo tiene el objetivo de aliviar los síntomas, tal como la dificultad de ingerir alimentos y el dolor. Sin embargo, no se espera que cure el cáncer.

Dependiendo de la etapa del cáncer y de su salud general, estas opciones diferentes de tratamiento se pueden usar en combinación o solas. Según estas opciones, usted tendrá distintos tipos de médicos en su equipo de tratamiento. Estos especialistas podrían incluir:

  • Un cirujano torácico. Especialista que trata enfermedades relacionadas con el tórax con cirugía.
  • Un oncólogo especialista en radioterapia. Es un médico que trata el cáncer por medio de la radioterapia.
  • Un médico oncólogo. Especialista que trata el cáncer con medicinas, como se emplea en la quimioterapia.
  • Un gastroenterólogo. Un médico especializado en el tratamiento de las enfermedades del sistema digestivo.

Es importante hablar con el médico y tener pleno conocimiento sobre todas las opciones de tratamiento que pueden emplearse, así como de los posibles efectos secundarios que se pueden presentar en dichos tratamientos para que pueda ayudarle a tomar una decisión que mejor se ajuste a sus necesidades.

Si el tiempo lo permite, a menudo es una buena idea buscar otras opiniones que le puedan brindar mayor información y, de esta forma, ayudarlo a sentirse confiado sobre el plan de tratamiento que escoja.

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¿Cómo se previene el cáncer de esófago?

No es posible prevenirlo, pero el riesgo de cáncer de esófago se puede aminorar significativamente al evitar ciertos factores de riesgo.

Un factor de riesgo es aquel que incrementa la posibilidad de padecer una enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Algunos, como fumar, pueden llegar a cambiarse; sin embargo otros, como la edad de las personas o sus antecedentes familiares, no se pueden contrarrestar. 

Algunos de los factores de riesgo son los siguientes:

  • La edad. Las posibilidades de sufrir esta enfermedad aumentan conforme pasan los años.
  • El género. Los hombres son mucho más propensos a padecer cáncer de esófago que las mujeres.
  • Las bebidas alcohólicas y el tabaco. El uso de estos productos elevan el riesgo de sufrir cáncer de esófago.
  • La obesidad. Las personas obesas o que tienen sobrepeso tienen posibilidad de padecer esta enfermedad.
  • La alimentación. Ciertas sustancias en los alimentos bien podrían elevar el riesgo de padecer cáncer de esófago.
  • Exposición a sustancias químicas en el trabajo. Por ejemplo, algunos de los solventes que se usan en las tintorerías.
  • Síndrome de Barret. Si usted lo padece, debería acudir a su médico para que le indique la frecuencia recomendable de los controles. Así, podrá descubrir a tiempo si presenta pequeños tumores y estados previos de cáncer de esófago, que en etapas tempranas pueden tratarse con altas expectativas de curación.

Otros factores de riesgo a considerar son tener antecedentes de otros cánceres, infección con el virus del papiloma humano y ardor de estómago crónico.

Tener uno o varios factores de riesgo no significa que usted padecerá este mal. Un gran número de personas con uno o más factores de riesgo nunca sufren cáncer de esófago, mientras que otras personas que ya tienen la enfermedad puede que presenten pocos o ningún factor de riesgo conocidos.

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Referencias:

Steevens, J. et al. (2011). "Vegetables and fruits consumption and risk of esophageal and gastric cancer subtypes in the Netherlands Cohort Study". International Journal of Cancer. Recuperado de: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21960262

Steevens, J. et al. (2009). "Alcohol consumption, cigarette smoking and risk of subtypes of oesophageal and gastric cancer: a prospective cohort study". Gut. Recuperado de: https://gut.bmj.com/content/59/01/39.short

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