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Categoría | Prevención, Alimentación Martes 15 Agosto 2017

¿El consumo de azúcar da cáncer?

A lo largo de los años, la percepción de las personas frente al consumo indiscriminado de azúcar ha ido variando radicalmente. De pasar a ser el snack predilecto de los más pequeños, es hoy en día considerado como uno de los alimentos más perjudiciales para la salud.

Y es que, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo indiscriminado de azúcar refinada produce cerca de 35 millones de muertes por año alrededor del mundo, ya sea por diabetes o enfermedades cardiovasculares. Ello sin contar el hecho de que el azúcar es uno de los principales causantes de obesidad alrededor del mundo, lo cual aumenta el riesgo de padecer cáncer.

El azúcar, ¿combustible del cáncer?

En realidad, los últimos estudios descartan la asociación directa entre el azúcar y el cáncer. La correlación existe por el aumento de peso. Un exceso de azúcar causa sobrepeso, y este aumenta considerablemente el riesgo de varios tipos de cáncer (hasta ahora se ha encontrado asociación entre sobrepeso y 13 tipos de cáncer). Luego del tabaco, la obesidad es el factor de riesgo más importante para el cáncer

Asimismo, el exceso de azúcar en el organismo aumenta la actividad de una proteína llamada b-catenina. Esta proteína está estrechamente ligada a la proliferación de células cancerígenas. Asimismo, es sabido que uno de los efectos más graves del exceso de azúcar en el organismo es el desarrollo de resistencia a la insulina, lo cual puede desencadenar la diabetes tipo 2.

Esta clase de diabetes ha sido vinculada con algunos tipos de cáncer como el de vejiga, páncreas, colon, mama y útero debido a que el exceso de insulina y del factor de crecimiento insulínico, permiten el desarrollo y crecimiento de células cancerígenas.

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¿Cómo funcionan las células cancerígenas?

El cáncer se desarrolla gracias a una mutación en el ADN de las células normales que las incapacita de realizar sus funciones con normalidad, convirtiéndolas en células cancerígenas.

Dichas células necesitan más azúcar que las células normales para su funcionamiento. Por ello, una vez que consiguen establecerse en el organismo, su energía depende casi exclusivamente de las reservas de glucosa existentes en el organismo.

Esta clase de células cuentan con receptores llamados factores de crecimiento de insulina, que pueden utilizar para propagar el cáncer en el organismo. Es por ello que, siendo el azúcar uno de los principales causantes de sobrepeso, es considerado un factor de alto riesgo que ocasiona cáncer.

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Miel, una alternativa saludable

Como mencionamos anteriormente, muchas personas, conscientes de los daños producidos por el azúcar en el organismo, optan por reemplazar dicho producto por alternativas más saludables.

La stevia es una de ellas. Esta hierba, altamente dulce, derivada de la hoja de la planta de stevia originaria de América del Sur, que en su forma natural puede ser considerada como uno de los mejores reemplazos del azúcar. Y decimos “en su forma natural” dado que existen versión refinada del producto en polvo que a menudo puede contener otros ingredientes químicos, además de la dextrosa.

La miel, por ejemplo, está compuesta aproximadamente de un 50% de fructosa natural. Dicha característica, aunque suene paradójica, regula el azúcar en la sangre. Ello debido a que cuando se consume miel, la proporción de fructosa hace que la glucosa sea asimilada por el hígado y, de esta manera, formar glucógeno que es utilizado por el cerebro y el aparato circulatorio para su funcionamiento, reduciendo dramáticamente el azúcar de la sangre.

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