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Categoría | Tipos de Cáncer, cáncer testicular Jueves 02 Junio 2016

Cáncer testicular

El cáncer testicular se puede producir en uno o en ambos testículos. Poco más del 90% de los cánceres de testículo se desarrolla en las llamadas células germinativas, dentro de este tipo de cánceres tenemos 2 subtipos principales: seminomas y no seminomas.

La gran mayoría de los cánceres de las células germinativas testiculares se inician como una forma no invasiva, esto quiere decir que sólo afecta a la superficie del testículo en sí, llamada carcinoma in situ. Alrededor de unos cinco años después, este carcinoma se degenera en forma invasiva, penetrando en los tejidos adyacentes y así propagándose a otras partes del cuerpo humano.

Seminomas

Los seminomas tienden a agrandarse y a extenderse de forma lenta a comparación de los no seminomas. Los dos subtipos principales de estos tumores son los seminomas clásicos o típicos y los seminomas espermatocíticos.

No seminomas

Estos tipos de tumores de células germinales generalmente se presentan en hombres que están en los últimos años de la adolescencia y a principios de los 30's. Existen cuatro tipos principales de tumores no seminomas las cuales son: Carcinoma embrionario, Carcinoma del saco vitelino, Coriocarcinoma y Teratoma.

Carcinoma in situ del testículo: Los cánceres de las células germinales pueden iniciar como una forma no invasiva de la enfermedad denominada carcinoma in situ (CIS) o neoplasia intratubular de las células germinales. En el carcinoma in situ testicular, las células lucen anormales cuando se observan con un microscopio, pero aún no se han extendido fuera de las paredes de los túbulos seminíferos, es aquí donde se forman las células espermáticas. El carcinoma in situ no siempre se transforma a cáncer invasivo.

Resulta difícil descubrir el carcinoma in situ antes de que se haya transformado en cáncer invasivo debido a que por lo general no muestra síntomas y comúnmente no forma una protuberancia que usted o el médico pueda palpar. Solo existe una manera de diagnosticar un carcinoma testicular in situ y es mediante una biopsia. Aunque parezca increíble en algunas oportunidades se ha descubierto casualmente, cuando se realizaba una biopsia de testículo por otro motivo como por ejemplo por esterilidad.

Los expertos difieren en sus opiniones sobre cuál es el mejor tratamiento para el carcinoma in situ. Debido a que este no siempre se convierte en un cáncer invasivo, la gran mayoría de médicos en todo el mundo consideran la espera vigilante u observación, como la mejor opción de tratamiento.

Cuando el carcinoma in situ testicular se transforma en invasivo, sus células ya no sólo están en los túbulos seminíferos, sino que ya se han extendido hacia otras estructuras del testículo. Estas células cancerosas por lo tanto pueden propagarse a los ganglios linfáticos, estos son pequeños grupos de glóbulos blancos, a través de canales linfáticos, que son vasos llenos de líquido que se conectan con los ganglios linfáticos, o a través de la sangre a otras partes del cuerpo.

 

¿Cómo se ocasiona el Cáncer Testicular?

Hasta el día de hoy, no se sabe la causa exacta del cáncer testicular. Los factores que pueden incrementar el riesgo de que un hombre presente cáncer testicular aumentan si tiene: Desarrollo testicular anormal, Exposición a ciertos químicos, Antecedentes familiares de cáncer testicular, Infección por VIH, Antecedentes de cáncer testicular, Antecedentes de criptorquidia (uno o ambos testículos no logran bajar hacia el escroto antes del nacimiento), Síndrome de Klinefelter.

El cáncer testicular, es el cáncer más recurrente en hombres entre 15 y 35 años de edad. También puede presentarse en hombres mayores y en muy raras ocasiones en hombres más jóvenes. Por algún motivo, los hombres de tez blanca están más predispuestos a desarrollar este tipo de cáncer a comparación con los asiáticos americanos y los afroamericanos. Es importante conocer que no existe relación alguna entre el cáncer testicular y la vasectomía.

Los tumores pueden originarse de los tejidos de soporte y productores de hormonas de los testículos, a estos tumores se les conoce como tumores estromales de las gónadas. Un tumor estromal, es un tipo muy escaso de tumor testicular que por lo general es canceroso. Para los tumores estromales, existen dos tipos principales, uno es los tumores de células de Leydig y el otro es los tumores de células de Sertoli. Los tumores estromales ocurren habitualmente durante la infancia.

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Síntomas del Cáncer Testicular

Muchos tipos de cáncer de testículo no presentan síntomas claros hasta llegar a las etapas en las que ya se ha ocasionado la difusión del mismo a otros órganos; e incluso en otros casos la sintomatología puede llevar a una confusión con otras enfermedades distintas.

El síntoma obvio es la aparición de una masa o abultamiento en un testículo que no suele ocasionar incomodidad ni dolor; o por una hinchazón o estiramiento en la zona testicular. Otra sintomatología es la sensación de pesadez o dolor en el escroto o en el abdomen inferior.

El crecimiento de las mamas o ginecomastia aunque parezca increíble es un síntoma que muy pocas veces se suele encontrar. Este crecimiento de las mamas se debe a que ciertos tipos de tumores segregan altos niveles de la hormona gonadotropina coriónica, que afecta al desarrollo de las mamas.

Sin embargo, a veces no se presenta ninguna sintomatología, detectándose el cáncer testicular tan sólo como consecuencia de las exploraciones motivadas por otra patología. Así mismo, existen muchas patologías muy distintas de las cancerosas, que pueden producir sintomatologías parecidas a las del cáncer testicular. La inflamación de los testículos puede llegar a causar un dolor insoportable. Esta enfermedad es ocasionada, entre otras, por infecciones bacterianas o virales; un factor de riesgo puede ser la contracción de una parotiditis durante la etapa adulta.

 

Tratamiento del Cáncer Testicular

El tratamiento que recibe esta enfermedad (cáncer testicular), va a depender única y exclusivamente de la fase en que se encuentre el cáncer, a continuación detallamos el tratamiento que debe seguir un paciente con esta enfermedad en su fase correspondiente.

Tratamiento en la fase I

El tratamiento común del seminoma, se centra en la extirpación del cordón espermático y del testículo, seguida rápidamente por una radioterapia enfocada en los ganglios linfáticos regionales con dosis muy prudentes. Se conoce también un tratamiento alternativo, en el cual se reemplaza la radiación rápida de los ganglios por un periodo de seguimiento intensivo, aquí se realizan pruebas de sangre y radiológicas, en busca de señales de metástasis. En el caso de que ésta no se produzca, no se suministrará radioterapia adicional a la cirugía.

Si en cambio se llega a detectar la difusión cancerosa, se utilizará la radioterapia o quimioterapia. La conservación de los ganglios es otro de los tratamientos en el que, el paciente debe someterse a un seguimiento absoluto para descubrir signos de una probable metástasis. Si ésta se produce, se extirparán los ganglios y se empleará probablemente la quimioterapia. Si no, será posible esquivar la extirpación de los ganglios linfáticos. En el caso de los tumores de células de Leydig o de células Sertoli, se aconseja la extirpación radical del testículo y del cordón espermático; ya que estos tumores son muy fuertes, por lo general frente a la radioterapia y quimioterapia. Si se tiene sospechas de que el cáncer se pueda haber propagado, lo más recomendable sería la extirpación de los ganglios linfáticos retroperitoneales.

Tratamiento en la fase II

Los tratamientos administrados en esta etapa dos del cáncer de testículo, también se dividen, entre los tumores de células germinativas que son los seminomas y los no seminomas. En el primero además, se distingue entre seminomas clásicos o típicos y los seminomas espermatocíticos.

Los seminomas clásicos o típicos se tratan con extracción del testículo y del cordón espermático, continuada de radiación en los ganglios linfáticos regionales.

Los seminomas espermatocíticos se someten a la misma operación quirúrgica; pero esta vez acompañada además por una opción de radioterapia, que se enfoca en los ganglios retroperitoneales, en los abdominales y en los pélvicos; otra alternativa de tratamiento quimioterapéutico de combinación que incluya el cisplatino, este es un medicamento basado en el platino utilizado actualmente en la quimioterapia para el tratamiento de varios tipos de cáncer.

El tratamiento de los tumores no seminomas en etapa II es la extracción del testículo y del cordón espermático, acompañada de la extracción de los ganglios linfáticos retroperitoneales. En caso de que el cáncer haya podido invadir masas de ganglios tan grandes que no se pueden extraer con eficacia, se realizará una extracción del testículo y del cordón espermático, para luego emplear seguidamente la quimioterapia; que por lo general incluye varios tratamientos de medicamentos.

Tratamiento en la fase III

En la etapa III los seminomas se tratan con cirugía. Para luego seguir con la quimioterapia múltiple combinada. El régimen de quimioterapia podría llegar a ser el mismo que el que se expresa en la fase II del desarrollo del cáncer testicular. En el caso de aquellas metástasis que se hayan extendido al cerebro, el tratamiento normal consiste en una combinación de radioterapia más quimioterapia enfocada a dicho órgano. Tanto los seminomas y no seminomas en esta etapa III reciben por lo general el mismo tipo de tratamiento, y tienen esperanzas de supervivencia y curación similares.

Tratamiento de las recidivas del cáncer de testículo

Este tratamiento se administra cuando, luego de un primer tratamiento, vuelve a brotar el cáncer. En este caso, el régimen del tratamiento depende de la fase en que se trató inicialmente el cáncer de testículo y del tratamiento administrado. Si la recidiva se origina en los ganglios regionales, tras un tratamiento únicamente quirúrgico de tumores en la fase I, se puede tratar con cirugía o radiación. La recidiva distante después de un tratamiento con quimioterapia se trata con quimioterapia radical empleando distintas combinaciones de medicamentos. Aquellos pacientes que tengan pronósticos caracterizados por factores marcadamente adversos se pueden tratar en pruebas clínicas con elevadas dosis de quimioterapia radical, seguida por trasplante de células madre.

El tratamiento más común

La cirugía, esto quiere decir que se extirpara el testículo o incluso ambos. Se lleva a cabo mediante una incisión en la ingle, para luego extraer el testículo a través de la abertura, cortando el cordón espermático que une el testículo al abdomen. A este procedimiento se le llama como orquiectomía inguinal radical. Si se llega extirpan ambos testículos; y por lo tanto quedará estéril, esto debido a que el paciente no será capaz de producir células espermáticas. Esta circunstancia puede verse aminorada por medio de las técnicas actuales, donde se busca la extracción y congelación previa de los espermatozoides. La cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales puede llegar a dañar los nervios más cercanos que controlan la eyaculación. El daño a estos nervios puede de la misma forma causar la esterilidad.

 

¿Cómo se previene el Cáncer Testicular?

Es muy importante que el paciente esté atento y haga seguimiento luego del proceso del tratamiento. Las pruebas más comunes por lo general son los análisis de sangre, esto se realiza para estudiar ciertos niveles de proteínas, que ayudarán al paciente a detectar la probabilidad de una recidiva, una metástasis o quizás la aparición de un nuevo tumor. Además se deberán realizar pruebas tomográficas, radiológicas, y todas las que sean necesarias con el mismo objeto. Es esencial que el paciente haga un esfuerzo para poder acudir a absolutamente todas las revisiones con el especialista, siguiendo al pie de la letra todas las indicaciones de éste. Si usted llega a observar cualquier tipo de síntoma nuevo o recurrente, deberá acudir de inmediato a una consulta con el especialista.

El tratamiento para esta enfermedad puede hacer que el paciente se sienta agotado, cansado. En estos casos, hay que tener presente que es necesario un tiempo prudencial para la recuperación. El cuerpo a la larga dará las gracias por los cuidados que se le suministren durante el tratamiento y la recuperación. Se debe intentar de cualquier modo estar saludable y activo. En este sentido es importante dejar de fumar y mejorar la dieta de una forma equilibrada, para esto se recomienda que sea rica en vegetales, frutas y granos enteros. Una vez que se recuperen las fuerzas, el paciente debería intentar la práctica de ejercicio físico, al menos unas pocas horas a la semana.

 

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