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Categoría | Tipos de Cáncer, cáncer al hígado Miércoles 01 Junio 2016

Cáncer al hígado

El órgano interno de mayor tamaño en el cuerpo es el hígado. Este órgano es primordial para la digestión de los alimentos.

El hígado tiene varias funciones, entre ellas se incluyen: el almacenamiento y procesamiento de los nutrientes esenciales que absorben los intestinos; la recolección y el filtrado de la sangre procedente de los intestinos; la conversión de algunos nutrientes en energía o sustancias necesarias para reparar y regenerar tejidos; la eliminación de toxinas del organismo; la producción de algunos de los factores de la coagulación sanguínea; la participación en el mantenimiento del nivel de azúcar adecuado en el cuerpo.

Cuando las células sanas cambian y crecen sin control forman una masa denominada tumor el cual da origen a el cáncer al hígado. Este tumor puede ser de dos tipos, pueden ser benignos o malignos. El primero significa que el tumor podría crecer, sin embargo no se diseminará, mientras que en el segundo tipo de tumor el maligno, significa que podría crecer y diseminarse a otras partes del cuerpo.

Los especialistas distinguen dos grupos de cáncer al hígado, dependiendo del origen de las celulares cancerígenas: Cáncer al hígado primario y el cáncer al hígado secundario.

 

Cáncer al hígado primario

Se le denomina cáncer de hígado primario al que se desarrolla en el mismo hígado. Existen varias clases de cáncer al hígado primario, como por ejemplo:

  • Carcinoma hepatocelular: También denominado cáncer hepatocelular, este tipo de cáncer de hígado primario es el más recurrente en adultos. En ocasiones también se le llama hepatoma. Alrededor cuatro de cada cinco cánceres desarrollados en el hígado son de este tipo. Aproximadamente del 10% al 20% de los canceres iniciados en el hígado son de este tipo de cáncer de hígado.
  • Colangiocarcinoma intrahepático: Este tipo de cáncer se desarrolla en las células que cubren los conductos biliares pequeños dentro del hígado, se estima que alrededor del 10 al 20 de los canceres iniciados en el hígado son Colangiocarcinoma intrahepático.
  • Angiosarcoma y hemangiosarcoma: Este tipo de cáncer de hígado primario no son tan frecuentes, estos se inician en las células que reviste los vasos sanguíneos del hígado. Lamentablemente para el momento en que se detecta estos tumores ya se han extendido demasiado como para extirparlos quirúrgicamente, puesto que crecen de manera muy rápida. La radioterapia y la quimioterapia bien podrían ayudar a desacelerar la enfermedad, pero estos cánceres son por lo general muy difíciles de tratar.
  • Hepatoblastoma: Este es un tipo de cáncer de hígado poco común, este se desarrolla en niños, por lo general en menores de cuatro años de edad. Las células del hepatoblastoma son similares a las células fetales del hígado. Alrededor dos de cada tres niños con estos tumores reciben tratamiento con quimioterapia y cirugía de manera exitosa. Es muy importante conocer que los tumores son más difíciles de tratar si se han extendido fuera del hígado.

 

Cáncer al hígado secundario

En un gran número de los casos en que se llega a detectar el cáncer en el hígado, por lo general no se desarrolló allí, sino que se extendió desde otra parte del cuerpo como por ejemplo: desde el colon, el páncreas, el estómago, el pulmón o el seno. Debido a que este cáncer se ha extendido de su localización original, es un cáncer de hígado secundario. A estos tumores se les llama y trata según el lugar donde se inició, como por ejemplo, el cáncer que comenzó en los pulmones y se extendió al hígado se llama cáncer de pulmón con propagación al hígado, no cáncer de hígado, y se debe tratar como cáncer de pulmón.

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¿Cómo se ocasiona El Cáncer al Hígado?

Las causas exactas que ocasionan el cáncer al hígado hasta el momento no están del todo claras. El factor de riesgo para el cáncer de hígado es un daño celular constante por el virus de la hepatitis. Básicamente una infección con el virus de la hepatitis B podría ocasionar cáncer al hígado, el riesgo se incrementa cuanto más extensa sea la infección. La persona que haya sido infectado con hepatitis B en el parto, tiene un gran riesgo de sufrir cáncer de hígado por razón de la duración de la infección que alguien que se haya infectado más tarde. Así mismo la infección por hepatitis C supone un factor de riesgo.

Además de estos factores de cáncer al hígado, existen otras causas que elevan el riesgo de sufrir cáncer de hígado, como por ejemplo: Hemocromatosis, ingesta de determinadas hormonas sexuales (como por ejemplo anabolizantes), la desnutrición, el polvo de cloruro de vinilo. Si se presenta varios de estos factores al mismo tiempo, el riesgo se incrementa notablemente de padecer cáncer de hígado.

Las investigaciones científicas proponen que ciertas enfermedades podrían suponer factores de riesgo, como por ejemplo: los quistes en el conducto colédoco, tumores en principio benignos de los conductos biliares, cálculos en los conductos biliares, una infección crónica rara de los conductos biliares, así como enfermedades hepáticas por infecciones crónicas con parásitos, como duelas del hígado o dístomos. Así mismo el tabaco y una avanzada edad parecen elevar el riesgo.

 

Síntomas del Cáncer al Hígado

Por lo general el cáncer de hígado produce síntomas más bien generales. En estados precoces de la enfermedad casi no aparecen molestias; es por esto que el diagnóstico del cáncer se plantea con frecuencia mucho más tarde, lo cual agrava el pronóstico. En una evolución más adelante, el cáncer de hígado podría causar síntomas como: agrandamiento de la región superior derecha del abdomen, pérdida de peso sin causa justificada, dolor persistente en la zona central superior del abdomen, falta persistente de apetito, fatiga o debilidad, hinchazón abdominal generalizada progresiva, coloración oscura de la orina y heces blanquecinas, fiebre, confusión o somnolencia excesivas, náuseas, vómitos, sensación de saciedad precoz tras ingerir alimentos.

Todos estos indicios deben ser motivo suficiente para poder acudir a un especialista. Este podrá excluir o confirmar si ha sido el cáncer de hígado el que ha causado estos síntomas u otra enfermedad. En varios casos, hay factores menos graves para explicar las dolencias.

 

Tratamiento del Cáncer al Hígado

En el cáncer al hígado, el tratamiento va a depender de una serie de factores, como por ejemplo: por un lado la posición del tumor, la extensión y por el tamaño y por otro, la edad y del estado de salud del enfermo. En cuanto se detecta que existe cáncer de hígado, el médico debería comunicar al afectado qué tipos de tratamiento podrían emplearse e indicarle las posibles desventajas y ventajas de los distintos tratamientos. Así mismo es igualmente importante el estado del hígado. Las cuestiones centrales son: ¿Funciona el hígado correctamente?, ¿Hay cirrosis hepática o no?.

Al crear su plan de tratamiento, se deberían considerar factores importantes que incluyen la etapa del cáncer y la salud del resto de su hígado. Sin embargo, usted y el equipo de profesionales que atiende su cáncer también quieren tomar en cuenta los posibles efectos secundarios del tratamiento, su estado de salud general, y los cambios de la curación de la enfermedad, extensión de la vida o alivio de los síntomas. Según estos factores, sus opciones de tratamiento pueden incluir:

  • Cirugía: Actualmente, la cirugía, ya sea con resección (extirpación del tumor) o un trasplante de hígado, ofrece la única posibilidad razonable de curar un cáncer de hígado. Si la extirpación de todo el cáncer en el hígado es exitosa, usted tendrá el mejor pronóstico.
  • Ablación del tumor: Este tratamiento consiste en la destrucción de los tumores de hígado sin necesidad de extirparlos. Estas técnicas se emplean por lo general en pacientes que poseen pocos tumores y pequeños, y que no tienen la cirugía como una buena opción de tratamiento. Estos tratamientos también se utilizan en pacientes que están en la espera por un trasplante de hígado. Existen distintos tipos de ablación: Ablación por radiofrecuencia, Ablación con etanol (alcohol), Termoterapia por microondas, Criocirugía (crioterapia), y los efectos secundarios de la terapia pueden incluir infección en el hígado, dolor abdominal, y sangrado en la cavidad toráxica o el abdomen. Las complicaciones graves son poco comunes, pero es posible que ocurran.
  • Embolización del tumor: Este tratamiento es un procedimiento en el que se inyectan sustancias para tratar de reducir o bloquear el flujo de sangre a las células cancerosas en el hígado. Al lograr bloquear la rama de la arteria hepática que alimenta el tumor, se ayuda a eliminar las células cancerosas, pero deja gran cantidad de las células sanas del hígado sin necesidad de afectar, debido a que obtienen el suministro de sangre de la vena porta. Existen distintos tipos de embolización: Embolización arterial, Quimioembolización, Radioembolización, y sus efectos secundarios pueden incluir dolor abdominal, náusea, fiebre, infección en el hígado, inflamación de la vesícula biliar, y coágulos sanguíneos en los vasos sanguíneos principales del hígado. Las complicaciones graves son poco comunes, pero es posible que ocurran.
  • Radioterapia: En la radioterapia se usan rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas. Existen diferentes clases de radioterapia: Radioterapia con haces externos, Radioembolización, y los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir: Cambios en la piel que van desde enrojecimiento es como una quemadura de sol, hasta ampollas y descamación en donde la radiación alcanzan el cuerpo, náuseas y vómitos, cansancio, bajos recuentos sanguíneos. Y los efectos secundarios que produce se alivian después de finalizar el tratamiento.
  • Terapia dirigida: Conforme los especialistas aprenden más sobre los cambios en células que causan el cáncer, ellos han podido desarrollar medicamentos más recientes diseñados para combatir estos cambios de manera específica. Los medicamentos de terapia dirigida funcionan de forma distinta a los medicamentos empleados en la quimioterapia convencional. Por lo general desarrollan distintos efectos secundarios y suelen ser menos severos.
  • Quimioterapia: La quimioterapia consiste en el tratamiento con medicamentos que destruyen las células cancerosas. La quimioterapia sistémica (todo el cuerpo) emplea medicamentos contra el cáncer que administran por la boca o se inyectan en una vena. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo, haciendo que este tratamiento sea potencialmente útil contra el cáncer que se ha propagado a órganos distantes. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependerán del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como también de la duración del tiempo que se administran. Los efectos secundarios comunes pueden incluir: Caída de pelo, úlceras en la boca, pérdida de apetito, náuseas y vómitos, diarrea, aumento de la probabilidad de infecciones, Tendencia a presentar moretones o sangrados fácilmente, cansancio. Estos efectos secundarios son frecuentemente temporales y desaparecen luego de finalizar el tratamiento. Con frecuencia, hay formas de aliviarlos, como por ejemplo, se pueden suministrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir los vómitos y las náuseas. Asegúrese de preguntar al médico o enfermera sobre los medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios, algunos medicamentos pueden presentar sus propios efectos secundarios específicos.

 

¿Cómo se previene El Cáncer al Hígado?

Con respecto a la prevención del cáncer de hígado, es importante entender que la cirrosis hepática desempeña un papel sumamente importante, ya que al prevenir una cirrosis hepática, así mismo se prevendrá el cáncer de hígado, ya que en la gran mayoría de los tumores cancerosos del hígado aparecen sobre la base de una cirrosis. El riesgo de una causa común de cirrosis hepática, la hepatitis B, está podría reducirse mediante la vacunación contra el virus de la hepatitis B. lamentablemente hasta el día de hoy no se conoce vacuna contra la hepatitis C.

Para poder reducir las posibilidades de que una infección hepática aguda se transforme en una hepatitis crónica, cualquier persona que sufra hepatitis C o B, tendrá que recibir a tiempo un tratamiento. En algunas ocasiones se podrá evitar así el desarrollo a largo plazo de la enfermedad.

Las personas que sufren por ejemplo de cirrosis hepática, entonces usted pertenece a un grupo de riesgo, por tal motivo deberá someterse a un examen médico, por lo menos dos veces al año. El médico debe realizar una ecografía y examinar ciertos valores en sangre como por ejemplo el nivel de la proteína alfa fetoproteína. Abren oportunidades nuevas para detectar el tumor a tiempo e iniciar lo antes posible un tratamiento, aumentando así las posibilidades de curación.

El alcoholismo podría provocar una hepatitis de hígado adiposo y multiplicar así el riesgo de sufrir cirrosis hepática, por ello el no beber alcohol es un método eficaz de prevenir una cirrosis hepática y, por tanto, de sufrir cáncer al hígado.

Si sufre de hemocromatosis deberá recibir tratamiento, ya que de igual manera plantea un factor de riesgo para el cáncer de hígado.

 

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